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Nuevas recomendaciones de reanimación cardiopulmonar pediátrica

revisión de los avances en RCP y el consenso en la ciencia y de tratamiento realizados por el Consejo Internacional de Resucitación.

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Los estudios en reanimación cardiopulmonar pediátrica (RCP) son muy complejos y los avances son lentos, sin embargo, los resultados de la RCP pediátrica han mejorado significativamente debido a la difusión de las recomendaciones internacionales de RCP y el entrenamiento de los profesionales sanitarios y la población general.

Es por eso que el Consejo Internacional de Resucitación (ILCOR) revisa cada 5 años los avances en RCP y elabora las recomendaciones internacionales de consenso en la ciencia y de tratamiento (CoSTR). Un artículo publicado recientemente por Anales de Pediatría resume las recomendaciones europeas de RCP pediátrica de 2015, que están basadas en la revisión de los avances en RCP y el consenso en la ciencia y de tratamiento realizados por el Consejo Internacional de Resucitación.

En ese artículo se destacan los principales cambios con respecto a las anteriores del 2010 en prevención de la parada cardíaca, diagnóstico de la parada cardíaca, RCP básica, RCP avanzada y cuidados posresucitación, y se presentan los algoritmos de tratamiento de RCP básica, desobstrucción de la vía aérea y RCP avanzada.

Acá se presentan algunas de esas recomendaciones:

Prevención de la parada cardíaca
– En el niño con riesgo de PC es muy importante seguir un esquema ordenado de valoración e intervención que siga la siguiente secuencia: A (vía aérea), B (respiración), C (circulación), D (disfunción o neurológico) y E (exposición). Hay que revaluar frecuentemente al niño siguiendo esta secuencia.

– Tratamiento de las arritmias: en los niños con taquicardia supraventricular que no respondan a maniobras vagales y/o fármacos, y requieran tratamiento eléctrico (cardioversión sincronizada), se recomienda utilizar una dosis inicial de 1 J/kg. Previamente, se recomendaba una dosis inicial de 0,5 J/kg.

Diagnóstico de la parada cardíaca
– Diagnóstico de la parada cardíaca (PC): La palpación del pulso no es un método fiable, como único parámetro, para decidir la necesidad de compresiones torácicas. Por tanto, si el niño no tiene signos vitales, se deben iniciar las compresiones torácicas, salvo que se esté seguro de poder palpar un pulso arterial central en 10s.

– Ecografía: La ecografía puede ayudar a detectar actividad cardíaca y algunas causas de PC potencialmente tratables, pero su uso no debe interferir con las maniobras de RCP.

Reanimación cardiopulmonar básica
– Duración de la ventilación: Se recomienda que la insuflación durante la RCP básica dure alrededor de 1s para unificar las recomendaciones de los niños y adultos para la población general, y así facilitar el aprendizaje.

– Compresiones torácicas más ventilación frente a solo compresiones torácicas: la RCP con compresiones cardíacas y ventilación es mejor que la reanimación solo con compresiones torácicas. La recomendación en niños con PC es realizar ventilación y compresiones torácicas. Solamente si el reanimador no sabe dar ventilaciones puede realizar solo compresiones torácicas, ya que esto es mejor que no hacer nada.

– Desfibrilador Semiautomático (DEA): no se debe abandonar nunca la RCP para ir a buscar un DEA, salvo que se sospeche de que la causa de la PC sea una arritmia ventricular y el DEA esté cercano y accesible. En los niños mayores de 8 años o 25 kg, se debe utilizar el DEA con los parches del adulto. En los niños entre 1 y 8 años, se deben utilizar parches pediátricos (con descarga atenuada 50 a 75 J). Si no está disponible el parche pediátrico, se debe utilizar el parche de adultos.

– Obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño (OVACE): Los golpes en la espalda, los golpes torácicos y las compresiones abdominales intentan aumentar la presión intratorácica para expulsar el cuerpo extraño. El Grupo Español de RCP Pediátrica y Neonatal recomienda rotar golpes en la espalda y torácicos en el lactante y golpes en la espalda y abdominales en el niño en secuencias de hasta 5, siempre que el niño no haya perdido la consciencia.

Reanimación cardiopulmonar pediátrica avanzada
– Vía aérea: los nuevos laringoscopios pueden facilitar la intubación en casos difíciles si el reanimador está entrenado en su uso, aunque todavía existe escasa experiencia en niños.

– Ventilación y oxigenación: durante la RCP en niños, fuera del periodo neonatal, se debe administrar oxígeno a la mayor concentración posible (100%) ya que en esta situación la hipoxia es más frecuente y más dañina que la hiperoxia. Tras Alcanzar la recuperación de la circulación espontanea (RCE) se debe mantener una concentración de oxígeno inspirado (FiO2) suficiente para mantener una significa saturación de oxígeno capilar periférica (SpO2) entre el 94 y el 98%.

– Circulación: la vía venosa periférica es el acceso de elección, pero en el niño es difícil conseguirla durante la RCP. Por tanto, si no se logra canalizar una vía intravenosa en un minuto, se debe canalizar una vía intraósea, y esta se debe mantener solamente hasta que se logre canalizar una vía venosa definitiva.

Diagnóstico y tratamiento de arritmias
– Los ritmos electrocardiográficos más frecuentes en los niños con PC son la bradicardia, la asistolia y la actividad eléctrica sin pulso 3,17. Si un niño con bradicardia (frecuencia cardiaca menor de 60 lpm sin signos vitales) no responde rápidamente a la ventilación con oxígeno, se debe iniciar inmediatamente las compresiones torácicas y administrar adrenalina.

Reanimación cardiopulmonar en circunstancias especiales
– Hipertensión pulmonar: los niños con hipertensión pulmonar tienen un riesgo elevado de presentar una PC. En estos pacientes hay que utilizar una FiO2 elevada, alcalosis e hiperventilación, que pueden ser tan eficaces como el óxido nítrico inhalado para reducirlas resistencias vasculares pulmonares.

Cuidados posresucitación
– Oxigenación y ventilación: una vez que el niño esté estabilizado, se debe intentar conseguir una presión parcial de oxígeno en la sangre arterial (PaO2) normal. No hay suficiente evidencia que indique cuál es la La presión parcial de dióxido de carbono en la sangre arterial (PaCO2) más adecuada tras la RCE en niños. Tanto la hipocapnia, como la hipercapnia, se asocian con un mal pronóstico. Se recomienda intentar conseguir una normocapnia, adaptándose a la situación de cada paciente. Por tanto, inicialmente se puede utilizar una frecuencia respiratoria y volumen corrientes normales, ajustándolos a la edad del niño y a la patología, y monitorizar el CO2 espirado y la gasometría.

– Temperatura: El estudio THAPCA no encontró diferencias significativas en el estado neurológico al año de la PC entre los niños tratados con hipotermia o normotermia. Por otra parte, la fiebre tras la RCE se ha asociado a un peor pronóstico. Por tanto, actualmente, tras la RCE se recomienda mantener un control estricto de la temperatura para evitar tanto la hipertermia (>37,5 ◦C) como la hipotermia profunda (

Las recomendaciones españolas de RCP pediátrica elaboradas por el Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediátrica y Neonatal son una adaptación de las recomendaciones europeas.

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